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Pepe Bienvenida / La suerte suprema

domingo, 16 de julio de 2017

Cornada a Curro Díaz y apoteosis de Rubén Pinar / por Paco Mora



Vive el de Tobarra momentos de gran lucidez, para resolver las dificultades de los toros que le tocan en suerte, toreándolos con capote y muleta entre el alborozo de los tendidos y echándolos patas arriba de certeros estoconazos. 


Cornada a Curro Díaz y apoteosis de Rubén Pinar

Paco Mora / AplausoS
Tarde aciaga en Manzanares para Curro Díaz que, cuando ya había conseguido dominar las desordenadas embestidas del “burraco” que abrió plaza, le estaba administrando una serie de naturales de notable calidad y largo y cadencioso trazo, el complicado burel le asestó al de Linares un hachazo en la ingle, echándoselo a los lomos y propinándole un pitonazo en el rostro que le hizo perder el conocimiento. Fue atendido en la enfermería de la plaza por el doctor Masegosa que diagnosticó una cornada profunda con notables destrozos internos y un extenso corte en la barbilla que fue suturado adecuadamente. El torero herido fue trasladado a la Clínica Santa Cristina de Albacete.

La corrida de Mollalta brava y encastada quedó en un mano a mano entre Juan Bautista y Rubén Pinar. Bautista mató al toro que había enviado a Curro al hule, y a los otros dos de su lote, con suficiencia y depurada técnica, pero con poco eco en los tendidos. No obstante, cortó una fría oreja a su tercero.

La tarde fue para Rubén Pinar, que estuvo apoteósico en sus tres toros, entre música, oles y ovaciones de un público al que subyugó con su entrega, poderío, temple y gran entendimiento de las condiciones de cada uno de ellos. Valiente, entregado y extraordinario con la espada, se llevó de Manzanares cinco orejas en el esportón. Vive el de Tobarra momentos de gran lucidez, para resolver las dificultades de los toros que le tocan en suerte, toreándolos con capote y muleta entre el alborozo de los tendidos y echándolos patas arriba de certeros estoconazos. Su paso por Pamplona en los últimos “sanfermines” parece haber actuado de revulsivo, dándole un sesgo triunfal a su carrera. El joven Pinar está en racha y pide paso. Negárselo sería injusto, no solo para su prometedor futuro como torero sino también para la afición, que merece que toreros nuevos y capaces renueven el escalafón.