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Pepe Bienvenida / La suerte suprema

martes, 11 de julio de 2017

No hubo entendimiento / por Paco Mora



Se puede decir del encierro de Ricardo Gallardo que no fue fácil para los toreros. ¿Pero dónde pone que los toros han de colaborar con sus matadores y adaptarse al estilo de cada uno? 

No hubo entendimiento

He visto la corrida de Fuente Ymbro por Canal Toros, y si he de hacer caso del relato del equipo que la ha trasmitido ha sido mala-malísima. El análisis ha brillado por su ausencia. No es esa la manera de ayudar a los telespectadores a ver los toros. Vamos por partes; del primero poco cabe decir porque se estrelló de salida, embistiendo como un obús al burladero de matadores y se rompió el pitón izquierdo por la cepa quedando inútil para la lidia. Fue sustituido por otro y problema resuelto.

Se puede decir del encierro de Ricardo Gallardo que no fue fácil para los toreros. ¿Pero dónde pone que los toros han de colaborar con sus matadores y adaptarse al estilo de cada uno? Padilla, al que no se le puede discutir su buena disposición, veteranía y entrega, hoy no ha visto material de lucimiento en ninguno de los dos “fuenteymbros” que le han tocado en el sorteo. No se ha entendido con ellos, y ha tirado por la calle de en medio sin apenas intentar someterlos. Regla número uno del toreo en versión de un tal Domingo Ortega, que algo sabía de eso: “Poder con los toros, someterlos y luego torearlos”. Y eso es así. Al fin y al cabo, los toros son conducidos a la plaza a la fuerza y el torero va voluntariamente, en uso de su libérrima voluntad. Los toros no tienen la obligación de ser buenos y benéficos como la Constitución de Cádiz, la célebre “Pepa”. Y además, su experiencia se reduce a una sola ocasión, porque de una u otra manera siempre acaban entregando la piel.

El tercero, con movilidad, encastado y repitiendo en veinte o veinticinco embestidas con humillación, casta y bravura, que bien aprovechadas en tres o cuatro series de muletazos bien rematadas, y una estocada en la yema, podría haber sido arrastrado sin orejas. Pero Escribano ha optado por alargar innecesariamente la faena, dando pases y más pases, sin planteamiento y desarrollo de faena, hasta que le tocaron un aviso cuando no había ni pensado en tirarse a matar. ¿Qué más se le puede pedir a un toro bravo? Ojalá todos regalaran veinte embestidas como las primeras del tercero de la tarde. En el sexto ha faltado conexión entre toro y torero.

En cuanto a El Fandi, le faltó acierto con la espada para cortarle las orejas -o al menos una- al quinto, al que le ha realizado una faena “a su manera”, como Frank Sinatra, muy jaleada por el público pamplonica. ¿Ven cómo no ha sido la corrida tan rematadamente mala como se nos quería hacer creer por la caja tonta? He visto muchas corridas bastante peores y los sabios de la tele se han esforzado en hacernos advertir el lado bueno de las mismas. Con lo de Gallardo ha sido todo lo contrario.

¿Que la corrida no ha sido la tonta del bote? Eso es una verdad como un templo. Fácil tampoco ha sido, pero ha tenido delante tres toreros con más mili que Cascorro, que no han podido buscarles las vueltas. Y además el balance no ha sido tan negativo. Al menos con tres toros se podría haber tocado pelo. Así lo he visto yo. Ustedes perdonen.